La ciudad de Pekín, que intenta mejorar su medio ambiente para dar buena imagen en los Juegos Olímpicos de 2008, lleva más de una semana envuelta en un espeso humo y sin ver el sol, debido a las toneladas de rastrojo que los agricultores de zonas cercanas están quemando tras la cosecha.
En otras ocasiones se culpó de la polución pequinesa a las estufas de carbón de la ciudad, las tormentas de arena de los desiertos mongoles o las fábricas de las afueras, pero esta vez se apunta a los campesinos que cultivan cereales en las afueras de Pekín, según han informado los medios estatales.
Fuente:
El Mundo
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